sábado, agosto 04, 2012

La última cita de Ñosy con el Ausangate


Un montañista es un domador del vértigo. Un retador de la resistencia y la gravedad. Busca el cielo mientras todos los demás se aferran a la tierra. ¿En qué radica ese placer por alcanzar la cima más alta? ¿Es el inalterable silencio de la cumbre lo que le conmueve o esa indescriptible opresión en el pecho que se tiene al caminar por la nubes?

A Ñosy Dueñas Bustos le cautivaba ese vasto espectáculo del mundo que se tiene desde allá arriba, esa contradictoria sensación de inmensidad y pequeñez. Estudió para ser guía de turismo y desde los 18 años subió y bajó los nevados más altos del Perú. “Escalar es eso, a veces bajas, a veces no”, le dijo alguna vez a un amigo. Ñosy, el guía de 25 años, ascendió al Ausangate junto a una pareja de turistas españoles. No bajó más.

Pasión por las montañas

El domingo 3 de junio Ñosy llegó al Cusco y compartió su alegría en su muro del Facebook: “¡Buenas tardes Cusco, gracias montañas por traerme una vez más!” . Fue lo último que escribió. Su blog y su cuenta en esa red social conservan la bitácora de cada viaje: sus ascensos a los nevados de la Cordillera Blanca, al Huayhuash y a los del Vilcanota, en el Cusco, y su enorme sonrisa. Trabajaba en una agencia de turismo con sede den Ancash, pero su destreza era conocida en otras regiones. Fue así que, recomendado por otros españoles, la pareja que formaban Miguel López de Sabando y María López dio con él. Lo pidieron y decidieron encontrarse en el Cusco.

Ese mismo día el guía y la pareja de españoles se reunieron y organizaron el viaje. El martes 5 partieron a la comunidad de Tinki, en Quispicanchi, desde donde se inicia el ascenso al nevado Ausangate. La tarde del miércoles 6 realizó lo que sería su última llamada: “Todo está bien, hay buenas condiciones en el tiempo, no te preocupes, vuelvo a llamar”, le dijo a su madre. La comunicación con ella era constante, era una forma de calmar la angustia que lo paralizaba cada vez que su único hijo varón partía.

Una tragedia

Dicen que un breve ruido, como cuando se quiebra un huevo, antecede a una avalancha. Pero no hay forma ni tiempo para escapar. Dicen también que no hay forma de pronosticarlo. “Puede ocurrir hasta cuando hay buenas condiciones en el clima”, dice Marco Pérez, montañista especializado en rescate.

La avalancha del domingo 10 sepultó Ñosy y a Miguel López de Sabando a tres metros de profundidad, cuando realizaban el último tramo del ascenso del Ausangate. María López también quedó cubierta por la nieve, pero superficialmente. Ella logró colocarse el casco sobre el rostro y hacer un poco de espacio para respirar. Golpeada pero consciente, se sacó con las manos todo el hielo de encima. Tardó cinco horas. Buscó a sus compañeros pero era tarde. Solo corroboró que estaban muertos. Caminó tres horas. Llegó al campamento y, junto al cocinero que los acompañaba, emprendió el regreso en busca de ayuda. En el camino halló señal en el celular y se comunicó con la agencia de turismo.

Cuando los socorristas llegaron al lugar el miércoles 13, vieron que un enorme manto de nieve cubría los cuerpos y las mochilas de los montañistas. El viento silbaba y arrastraba pedazos de hielo sobre sus rostros. Para llegar hasta allí caminaron varias horas con la nieves cubriéndolos hasta la cintura.

Apu divino

El Ausangate es el apu sagrado de la cosmovisión andina, es la montaña más alta de la cordillera del Vilcanota. Su cumbre corona el techo del Cusco (6384 metros) y recién en el 2006 un peruano alcanzó su cima. Los incas creían que desde aquí se originaba la energía masculina que fecunda la tierra. Todavía hoy los viejos cusqueños de las comunidades de Ocongate, ubicadas al pie del nevado, cuentan la historia de los hermanos Ausangate y Salcantay. Dicen que en tiempos remotos ambos vivían en el Cusco y que una feroz sequía los obligó a viajar hacia inhóspitas tierras para salvar a su pueblo. Salcantay se fue al norte y encontró la selva; Ausangate viajó al sur y halló buenas y productivas tierras. Salvó al Cusco.

El Ausangate es un celoso protector de las comunidades. Hace años las campesinos le rinden tributo en una sincrética celebración religiosa, el Qoyllur Riti. Recién el 2006 una experimentada montañista cusqueña alcanzó su cumbre y desde entonces más viajeros han ido llegando cautivados por sus escarpados paisajes. Ñosy Dueñas y Miguel Angel López han sido las primeras víctimas del apu.

En octubre del año pasado Ñosy llegó por última vez a la cima del Ausangate. La experiencia lo conmovió y escribió en su blog: “El tiempo me ha enseñado que la felicidad solo es verdadera cuando haces lo que quieres. He querido vivir como un conquistador de las cumbres y he iniciado el camino hacia el reino del frío y el silencio. Tengo amigos verdaderos y se llaman montañas”. Las tragedias están hechas de estos retazos de recuerdos. El cuerpo de Ñosy fue enterrado el sábado en Caraz, la ciudad ancashina donde nació y creció mirando las cumbres nevadas.

martes, septiembre 12, 2006

Oración por un escéptico


Ahí está el padre Marcial, en el altar de la iglesia La Merced. Desde la puerta de ingreso destacan su tamaño y cabello blanco. He llegado tarde, la misa está por la mitad. Desde la última fila no se ve nada que evidencie que se trata de una ceremonia religiosa por la salud de Fidel Castro, salvo un pequeño detalle. Las bancas de adelante están repletas. Eso es extraño. Me lo dice Clorinda, una vendedora de estampitas. Los jueves a esta hora no viene mucha gente, seguro es una misa especial, de alguien importante, presagió minutos antes sin saber que la misa era por la recuperación de un hombre que durante años se ufanó de ser ateo.

Los despistados feligreses de la última fila creían también que era una misa cualquiera hasta que el padre Marcial Tejada pidió por la salud del presidente cubano. Entonces, los aplausos aparecieron. Pedimos por la salud de Fidel Castro, para que nos acompañe durante un tiempo másö, dice el sacerdote.

En la primera fila están el embajador de Cuba, Rogelio Sierra, su esposa y otros diplomáticos de la isla. Lo acompañan Ulises Humala, algunos dirigentes del Partido Nacionalista, del Movimiento Nueva Izquierda y otros grupos socialistas. íPorque es un hombre admirable que buscó la dignidad de un puebloö, prosigue el sacerdote. Los feligreses escuchan. El discurso del padre continúa ante la mirada atenta de los asistentes. íMucha gente muere hoy en todo el mundo, hay guerras y violencia, debemos buscar la paz. Las ideas se confrontan con ideas no con guerras ni armasö. Los aplausos aparecen por tercera vez.
Hoy el nombre de Castro se repite en varias iglesias del mundo. La primera vez fue cuando lo bautizaron a los cinco años, en una iglesia de Santiago de Cuba. Su madre era muy religiosa, su padre no tanto. Por norma se bautizaba a todo el mundo, si no estabas bautizado te decían judío. Yo no entendía qué quería decir judío. Sabía que un judío era un pájaro oscuro, muy bullicioso y cuando decían íes judío yo creía que se trataba de aquella aveö, le contó alguna vez el comandante al escritor Frei Betto, quien publicó en 1985 Fidel y la religión.

Incluso su nombre, Fidel, coincide con el santo del día de su cumpleaños: 13 de agosto de 1926. De niño escuchó rezar a su mamá, pero él nunca aprendió. Ella rezaba, el rosario, el Padre Nuestro. Ha contado que en su hogar había muchas imágenes de la Virgen de la Caridad del Cobre, de San José, de Cristo, pero también tenía un San Lázaro, un santo no oficial.

CONTRADICTORIA RELACIÓN
ñEs curioso, padre Tejada, celebrar una misa a un hombre que siempre dijo ser ateo.
ñ Eso no tiene nada que ver. Todos nosotros tenemos derecho a vivir. No se puede desear la muerte de nadie. Esta misa nos unió a todos como hermanos.

¿Qué diría Fidel por tantas misas en el mundo? ¿Por tantas oraciones juntas pidiendo por su recuperación? Recordaría, tal vez, la tirante relación con la Iglesia Católica durante los primeros años de la revolución. Sí. Rescataría de su memoria el inicio del conflicto. La expulsión de un grupo importante de sacerdotes españoles acusados de ir en contra de la revolución. La nacionalización de las escuelas privadas, incluidas las católicas. íEn aquellas escuelas estaban los hijos de familias ricas que se situaron contra la revolución, le respondió a Frei Betto.

Castro cerró las escuelas privadas, pero estudió en una. Su bachillerato lo terminó en el colegio Belén de la Habana, uno de los más importantes de la época y que era administrado por los jesuitas. De esta estancia el líder cubano guardó su experiencia en los retiros espirituales que se realizaban tres veces al año. Durante tres días se buscaba la meditación, el recogimiento y el silencio, que era la parte más cruel porque caíamos de repente en mudo absoluto. No se podía hablarö. Es probable que estas hayan sido las únicas veces en las que Castro, acostumbrado a dar discursos de cuatro o más horas, tuviera que quedarse callado.

Ninguno de los clérigos presagiaría entonces esos difíciles momentos que llegaron al día siguiente de la revolución: cuando Fidel se reconoció ateo y difundió el ateísmo. Muchos puestos profesionales y carreras universitarias fueron negados a personas que profesaban el catolicismo. Ningún cristiano podía pertenecer al Partido Comunista Cubano. El sistema educativo obvió toda trascendencia espiritual.

El padre Marcial conoce todo esto. íAnte Dios todos los hombres son iguales. Ante un momento tan crítico como el de ahora es necesario entregarle plegarias por la salud de una persona. Todos tienen la misma prioridadö, me dice alzando el nivel de su voz.

SACERDOTE, ESCRITOR
-¿Se da cuenta de que puede ganarse algunas críticas por haber dicho durante la misa que admiraba a Fidel Castro, un hombre cuestionado por casi todo el mundo?
-¿Y quién no recibe críticas? Todo el mundo las tiene.
-¿No teme que sus colegas o algunas autoridades lo desautoricen?
-No, cada uno es libre de decir lo que piensa, ¿no? Nos une el pedido por su salud.

El padre Tejada tiene un acento extraño.
- ¿De dónde es?
- Extranjero. Soy arequipeño.

¿Quién es Marcial Tejada, el sacerdote que defendió públicamente y sin aspavientos la dignidad de Cuba? Si Fidel es ateo, pero le celebran misas, al padre Marcial, que es cura, le fascina la literatura y le escribe al amor. Nació en Socabaya en 1934 y su nombre figura en los labios de sus asiduos feligreses, pero también en el diccionario de literatura peruana de César Toro Montalvo, en el que se lee: No deja de salir de mi asombro la valiosa obra literaria del reverendo padre Juan Marcial Tejada Manrique. Escritor, poeta, dramaturgo, orador, antólogo y novelista, es Superior de la Orden Mercedaria del Perú.

-Soy un romántico. ¿Y tú?
-Periodista
El padre Marcial suelta una contagiante carcajada. Me habla de su pasión por la literatura. Te soñaré con la pupila abierta / te soñaré cuando los ojos al dormir se encuentren / te soñaré cuando las pupilas estén en dulce paz prontas a despertar, escribió en su libro Vertientes este sacerdote que minutos antes le dijo a un grupo de militantes del Partido Nacionalista que la tolerancia era el mejor consejo para el ejercicio político. No hay que hacer divisiones de razas, de cholos, blancos o negros. Un reino dividido nunca cantará victoria, dice.

Le encantan los chistes. Camino a su despacho, al interior del convento de La Merced, cuenta algunos de carácter político que es mejor obviar para íno herir susceptibilidadesí. íLos chistes siempre esconden algo de verdadö, me dirá con una mueca cómplice.

El sacerdote habla con pasión de los políticos. Critica a los avaros. Y luego me pregunta por Cuba. Le cuento que estuve allí en junio. ¿Hay muchos católicos?, pregunta. Le digo que hay mucho sincretismo. Más tarde encontraría en Internet una encuesta realizada en 1987 por el Instituto de Investigación de Estudios Sociales de Cuba: El 86 % de la población cubana cree en la existencia de Dios, pero al referirse al número de personas que integran una religión, utiliza conceptos limitados. Por ejemplo, los católicos son solo aquellos que asisten cada domingo al templo. La contradicción siempre acompañará a Cuba. Le cuento también que muchas personas recuerdan cómo el comandante se ensañó durante mucho tiempo con las prácticas de la santería.
LA MISA HA TERMINADO
Es mediodía. La ceremonia religiosa acaba de terminar. Vayan con Dios. Las últimas filas del templo desaparecen a los pocos segundos. Las de adelante esperan que el padre baje del altar. Son más de 60 personas. El primero en acercarse es el embajador cubano. Le da la mano, intercambian gestos, sonrisas y palabras. Luego, un grupo de cubanos residentes en el Perú, que ha venido desde Villa El Salvador, le dice que ore ípor Fidel porque es un hombre importanteö, íque rece por sus familiares que están en la islaö. El sacerdote escucha, asiente con la cabeza y baña a todos con agua bendita. Se tiene que ir, pero no lo dejan. La gente lo cerca. Ulises Humala le da un abrazo. ¡Hola, hombre!.

Mientras el sacerdote atiende los pedidos, el cálido dejo caribeño que suprime la erre se siente a los costados. Los acompañantes del embajador aprovechan la ocasión para tomarse unas fotos en los portales de la iglesia. ¡Apúrate, chico!. Click.

Otra misa tiene que empezar. El cura se retira. Lo sigue un grupo de nacionalistas al que en unos minutos recomendará tolerancia. Seguirán hablando de la salud de Castro. Todos lo harán. También el presidente Alan García: Tenemos ideas y puntos de vista distintos, y no es el momento de hacerlo públicos; pero como líder, presidente y ser humano expreso mi deseo de que se recupere y que pueda superar este trámite de salud. Es un personaje de gran importancia en la historia de América Latina.

lunes, septiembre 11, 2006

Una carta por las cartas que vendrán

Lima, 15 de enero del 2006

Querido abuelo:
Aquí estoy, escribiéndote la carta que jamás escribí. La carta que probablemente esperes en esa la vieja casa de la sierra ancashina, a donde no llegan las empresas postales ni la señal del celular, ni Internet... La correspondencia que tú recibes, abuelo, te llegará siempre de la mano de un familiar. Y en esos momentos, te imagino junto a la abuela, sentado con esa fría soledad de la sierra, esperando que alguien lea en voz alta la carta que te envió mamá.

Tus ojos jamás aprendieron a leer, pero reconoces de un solo vistazo la caligrafía de tus hijos. ¿Diferencias las letras claras y redondas de mamá, de las enanas y alargadas del tío Yuri? ¿Cómo haces? Casi podría asegurar que aunque conocieras las bondades de Internet rechazarías de plano el correo electrónico. ¿Todas las letras iguales? ¿Cómo identificaré de quién son las cartas?, me preguntarías. Si supieras que hace más de 60 años Heidegger -que nunca conoció Internet pero ya censuraba la máquina de escribir- decía que la carta mecanografiada ocultaba la grafía de la mano que escribe. "En la escritura a máquina, todos los hombres siempre parecerán iguales", decía el filósofo alemán. Las inconmovibles letras negras y cuadradas, ajenas a las curvas, aplastando la personalidad del remitente.

Abuelo, en todo el país los correos electrónicos han invadido los hogares: once de cada cien personas utilizan este medio para comunicarse con sus familiares, además del teléfono, claro. La gente ha dejado el "te escribiré una carta" por el "te enviaré un e-mail".

Los carteros dicen que los jóvenes ya casi no escribimos, dejamos que nuestros 'viejos' lo hagan. Parece que son ellos los que ahora, más que antes, se aferran a la escritura y al suave olor del papel. Son ellos los que con obstinación guardan la correspondencia y la sacan cada vez que quieren releerla. ¿Será esa extraña sensación, la del cariño que puede ser tocado, olido y guardado la que impulsó a las personas a enviar en Navidad más de siete millones de cartas en todo el país? íCasi el 65% de lo que se envió durante todo el año!

¿Es diciembre el mes en el que tú también recibes más cartas, no? Te llegan acompañadas por tarjetas y algún billetito. El resto de meses en cambio, la correspondencia que reparten los carteros está sazonada de notificaciones bancarias y oficios coactivos del Servicio de Administración Tributaria. "Con las cartas familiares, las personas nos reciben contentos, nos dan un vaso con agua o una fruta, pero cuando llevamos una notificación no nos la quieren aceptar, algunos hasta nos corretean recontramolestos", me ha contado Ezequiel Huayhua, un pequeño cartero de Comas, de 68 años, que tiene sus párpados agotados como los tuyos, pero camina duro. No maneja bicicleta, pero lleva unos zapatos de suelas poderosas, acondicionadas para enfrentarse al asfalto caliente del verano y a la fría garúa de julio.

El cartero Huayhua, abuelo, se desplaza en combi y puede repartir en diciembre hasta 150 cartas en un solo día. Que su apariencia no nos engañe, pequeño como es , varias veces se ha enfrentado a delincuentes que buscaban quitarle las cartas para encontrar algo de dinero. Siempre se ha salvado. "Si les hablas, ellos entienden", dice.

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Seguramente te estarás preguntando por qué algunos prefieren para comunicarse el correo electrónico en lugar del papel escrito. Imagino que tiene que ver con la inmediatez y la velocidad de los tiempos. Ahora, si alguien envía un mensaje tiene la obsesiva necesidad de recibir de inmediato una respuesta. íCómo te reirías si me vieras zamaqueando mi computadora cada vez que Internet se cuelga justo cuando espero un correo importante!

Y en honor a la verdad no siempre son mensajes urgentes. La inmediatez ha llegado de la mano con una insoportable angustia. Y a veces no nos damos cuenta que algunas cosas necesitan gramos de lentitud. "Cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada. De nada en absoluto, ni siquiera de sí mismos", decía Kundera.

Para ti, sin embargo, no hay problemas con los tiempos ni con los plazos. Te basta con saber que las cartas salieron de Lima porque estás seguro de que luego las tendrás entre tus manos, las mirarás y cada una de esas letras serán tuyas. Sí, eso eres, eso somos, fetichistas de la letra.
El poeta Marco Martos me contó que una vez le pidió a Tito Flores Galindo que le autografiara un libro, y este le respondió, socarronamente: "¿Tú también eres un fetichista de la letra?".

Apabullado, ese día el poeta no dijo nada. Meses más tarde, Martos le mostró a Flores Galindo un ejemplar de "7 Ensayos de interpretación de la Realidad Peruana" autografiado, nada menos, que por el mismísimo Mariátegui. La reacción del historiador hacia el libro de uno de sus autores más preciados fue tal que el poeta le comentó: "Tú también eres un fetichista de la letra".

Y así es, abuelo. Aunque las nuevas tecnologías nos impongan la inmediatez de la comunicación, las cartas seguirán transportando los sentimientos. Si no fuera por ellas, hoy no conoceríamos esas maravillosas cartas de amor que Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir se escribían.
No sé qué cara pondrías si recibieras un papel mecanografiado o si, algún día, cuando Internet llegue a tu querido Huayán, te muestren una computadora y te digan ese mensaje es de tu hija. Estoy segura de que lo rechazarías casi tanto como el escritor José Saramago lo ha hecho diciendo "una lágrima jamás podrá emborronar un correo electrónico".

Para el escritor, abuelo, la comunicación por medio del correo electrónico nos priva a los seres humanos de la posibilidad de transmitir emociones y supone una venganza de la tecnología. "En la comunicación directa interviene la mirada, el olor, la presencia física. En una carta puede todavía caer una lágrima, pero el correo electrónico nunca puede ir acompañado de emociones", dice Saramago pronosticando algo que me da escalofrío: "Los hombres terminarán un día encerrados en una habitación con una pantalla, comunicándose con todo el mundo pero solos".
Abuelo, dale un beso a la abuela. Un gran abrazo de mis papás para los dos. No sé cómo despedirme.... Digamos, como Julio Cortázar, nos vemos en el siguiente capítulo...

Te quiere, Nelly.

sábado, septiembre 09, 2006

El baile del desenfreno

De lujurioso y desmesuradamente obsceno han acusado al reggaetón. En Cuba, la juventud castrista lo tildó, además, de contrarrevolucionario. Pero como el no es siempre un sí en toda dictadura, enseguida apareció el 'cubatón', el reggaetón cantado por cubanos. Más al sur, en Cali, Colombia, un grupo denominado Por la Decencia intentó censurarlo porque decían que sus canciones convertían a la mujer en objeto sexual. La campaña se fue a la deriva. En la ciudad que se hace llamar la sucursal del cielo estos opositores vivieron un infierno: los adolescentes se les fueron encima.

Aquí, ante las muecas de los padres, los adolescentes continúan bailándolo. Todos los días la televisión le consagra al menos un par horas. La emisora OK y el Canal 11 se han convertido en los embajadores mediáticos oficiales. En "María Pía y Timoteo", niños de 8 y10 años retuercen sus cuerpos al ritmo de La Gasolina. Las fiestas infantiles han dejado de lado al mansito Barnie. Ahora los chicos quieren perreo.

Hace unas semanas Max Meneses, sociólogo de la Universidad San Marcos, tuvo que lidiar con un grupo de chicos que en la fiesta de su hija de 13 años le exigió a gritos la "Gata Fiera". "Creo que hay un despertar brusco de la sexualidad, demasiado prematuro", dice Meneses, dejando de lado la anécdota.

HORMONAS ALTERADAS
Viernes 18 de noviembre, 10 de la noche. Este local del bulevar de Los Olivos huele a hormonas revueltas de testosterona y progesterona. No hay mesas, solo bancas de madera arrinconadas contra la pared y harta chela. La ventilación es ajena. La iluminación patalea y el piso se pega a mis zapatos. Mejor no mirar: abajo, el sudor se ha mezclado con los restos de cerveza. A mi costado transpiran los rostros de muchachos con pantalón escolar y camisas del Senati. El DJ suelta un reggaetón de 120 decibeles. Los cuerpos ya no se rozan: se pegan como atraídos por un imán. "Dale, no seas tímida, rompe abusadora", chilla la voz desde el parlante. La euforia da paso al descontrol. "Rompe el suelo con la batidora la batidora la batidora".

Estamos en De Jarana, una disco que abre sus puertas a las dos de la tarde, y la canción que suena pertenece a Yaga y Mackie, el dúo puertorriqueño que abandonó el rap por el reggaetón, esa música pegajosa que ha inundado los medios de toda América con su baile apretado y letras atrevidas. El reggaetón despierta prejuicios, escandaliza padres, preocupa a políticos, deleita a adolescentes. Su baile, el perreo, ha arrasado las convenciones sociales del ritmo 'oficial'. Aquí nada es sugerente, todo es explícito.

"Con el perreo el cuerpo busca ser liberado", dice el antropólogo italiano Mauro Cerbino. Y la socióloga Liuba Kogan añade: "se deja de lado las normas sociales, los tabúes y el pudor, los cuerpos se exploran buscando una sexualidad más libre". "Amante de tu cuerpo, canto abusadora, espero el momento que comiences con la batidora", los muchachos de la disco siguen de memoria la canción. Las parejas hacen fila y empieza el sandungueo. Derecha. Izquierda. Brazos en la cintura de tu pareja: la libido adolescente se suelta las trenzas.

El baile continuará hasta las 10 de la noche cuando De Jarana cierre y los adolescentes regresen a casa con olor a licor. Afuera exista un cartel que grita: "prohibido la venta de cerveza a menores". ¿Por qué gusta tanto el reggaetón? Pedro Pablo Ccopa, sociólogo que analiza nuestra cada vez más cambiante sexualidad, dice: "tiene que ver con las nuevas formas de las relaciones sociales".

SEXUALIDAD RODANTE
Un día después de visitar el local de Los Olivos fuimos al festival del reggaetón en San Marcos, unconcierto que prometía juntar a la muchachada amante de este ritmo. Nos acompañó Pedro Pablo Ccopa. Nuestros boletos: General.

A las siete de la noche todos los espacios estaban repletos de púberes con ceñidos pantalones y menudos polos. Cuando el primer grupo apareció, los quioscos ya habían vendido cientos de cajas de cerveza. "Chiquitita, yo no paro de extrañarte, chiquitita yo quiero volver a verte, besarte, tocarte, tenerte", gritaban Yaga y Mackie, solo que esta vez en vivo.

¿Por qué este ritmo gusta tanto a los adolescentes? "Las canciones coinciden con la etapa de exploración sexual. Los jóvenes expresan sus deseos de realización sexual que muchas veces es reprimido por la sociedad. Nos muestran cómo se van recomponiendo las relaciones de pareja y género. Con esta corriente se articulan nuevas formas de interrelación entre los adolescentes".
Una corriente que tiene como antecedente al bolero, el tango, la salsa, la lambada y, más tarde, a El General con su funkete: Mami llegó tu papi con el funkete, menéalo, funkete, es lo que yo le di. ¡Quien no haya bailado estas canciones que tiré la primera piedra!, parecen gritar desde su esquina los adolescentes que en varios casos han llegado al festival acompañados por sus padres.
En menos de 30 años el baile parece haberse liberado de sus ataduras. En el perreo las manos no solo se tocan y las piernas se entrecruzan, con este ritmo la mujer gira y ofrece su cuerpo a la pareja. Y menea. El resto de pasos responde a la imaginación.

Según Ccopa, esto también tiene que ver con la forma de entender la libertad. "El yo estaba en función de objetivos colectivos. Por ejemplo, durante los 70 los jóvenes decían tener en sus manos las grandes transformaciones sociales: esas obligaciones postergaban la realización de sus propios deseos. Ahora el individuo está por encima del colectivo. Importa más el presente y sus deseos".

El carpe diem. El eterno instante. El goce sin reparos. "Avanzamos hacia una sociedad hedonista y narcisista. El aspecto físico y la ropa son prioridades para el reggaetón" Ccopa está analizando estos temas cuando un grito masivo lo saca de su letargo: el presentador anuncia la aparición del grupo Trebol Clan, el mismo de Agárrala, pégala, azótala Otra vez el estadio comienza a vibrar. El equipo de emergencia dirá al día siguiente que a esa hora más de diez jovencitas habían sido evacuadas con síntomas de asfixia.

EL 'FLORO' HA MUERTO
Son las 10 de la noche en el estadio de San Marcos. La atmósfera está recargada y contagiosa. Obviamente ni el fotógrafo ni el sociólogo ni yo tenemos intención de bailar. Aquí, en General, las parejas se las ingenian para bailar sin rodar por las gradas. Le decimos a Freddy, el muchacho de Villa El Salvador que ha levantado las piernas de su joven pareja hasta sus hombros, para tomarle una foto. "Ya, pero que no salga su cara, mucho roche con sus viejos". Ella y él, por supuesto, se acaban de conocer.

Desde su esquina, Pedro Pablo Ccopa continúa: "con este baile no se necesitan presentaciones. La relación se ha simplificado". Es cierto. Los muchachos no hablan: solo beben y bailan. Adiós al amiga, ¿bailas? ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? Para perrear bastan los gestos, un intercambio de miradas y el mensaje que dicte tu cuerpo. El 'floro' pasó de moda. El amor del que hablan las canciones no conoce de romanticismos ni de las mágicas insinuaciones. "Puede haber un chape, pero nada más", me dice con desenfado una adolescente que ante el asombro de dos policías baila con tres sujetos.

"Primero engañaste a tu hombre, y luego seduciste (sic) a tu amante, después te empeñaste a enamorarme Gata Fiera", canta Trebol Clan. ¿Son machistas las letras de estas canciones? Max Meneses dice que sí, que la mujer se convierte en un objeto sexual, pero que ella lo permite y, además, "le grita al hombre que ella también desea", dice Ccopa.

Un seguimiento hecho por un grupo de universitarios encontró que en seis de cada diez canciones la mujer recibe un sobrenombre: o gata o mami. "Es solo una canción, no importa", me dice la misma adolescente que no quiere aparecer en la foto y que baila la última canción de la noche. Más tarde la veremos saliendo de la mano de quien fue su pareja durante todo el festival.

MÁS QUE UNA MODA
Cuando todo empezó, se dijo que el reggaetón era un baile de los conos. Ya no lo es más. En el festival los sectores VIP y Platinum estaban llenos de jóvenes de Miraflores, Surco, San Borja y La Molina. Claro que aquí los pasos son un poco más tímidos.

Desde sus trincheras los papás se siguen preguntando por qué gusta. "Estamos frente a la construcción de una nueva civilización. Y una de esas expresiones podría ser la aparición de estos desenfrenados bailes", sentencia Meneses. Una sociedad donde se rompen los mitos, donde el amor y el cuerpo dejan de ser sagrados. Han pasado casi dos años y en el Perú se continúa perreando. La influencia es tal que en la Carretera Central ya se habla del huainotón

Lo más íntimo, lo más nuestro

Son el resultado de la única dictadura aceptable: la tradición popular. No nacieron con un decreto bajo el brazo ni con el voto mayoritario ni con el respaldo de la autoridad. Les bastó la sabia cotidianidad. Y el tiempo. Con sana rebeldía Sarita Colonia, el pollo a la brasa, la Inca Kola, el emoliente y el Sublime se han ganado un espacio en la representación de nuestra peruanidad.

Y porque el sabor es parte de la esencia nacional, como dice sin remilgos el sociólogo Gonzalo Portocarrero, la mayoría de ellos nos enamoró por el estómago. íEstos símbolos no oficiales pueden ser más eficaces que los oficiales pues recogen una sensibilidad que surge de abajo hacia arriba, al contrario de los oficialesö. Esta es una antojadiza selección de esos íconos bandera nacidos a la vera de la oficialidad.

UN PLATO PARA TODOS
¿Será ese perverso placer de ver cómo el cuerpo dorado del pollo va girando en torno a las brasas lo que tanto nos atrae? ¿O será el sabor, hijo de una protegida y misteriosa sazón, lo que encandila? ¿Acaso, el penetrante olor que taladra el olfato e impregna nuestra ropa? ¿O ese brillo que ostentan los objetos más codiciados? ¿Qué tiene el pollo a la brasa para que, medio siglo después de inventado, sea el plato que más se consume en el país?

íEs un plato para compartirö, dice Gastón Acurio. Sí pues, no solo es rico y barato, también alcanza para todos. Además, acompaña económicas declaraciones de amor o tempranos enamoramientos. íUna cena romántica con pollo a la brasa está al alcance de todos los enamorados, sobre todo de los más jóvenesö, confiesa Carlos Meza, gerente general de La Caravana.

Los misterios rodean este pollo que muere escondiendo su verdadera identidad: el ser en realidad una joven gallina (un gallo tendría la carne más dura y las patas más toscas). Además de la sazón que cada pollería guarda como si fuese la fórmula de la Coca Cola, Gastón asegura que otro de los secretos tiene que ver con las brasas: íEstoy en contra de los supermercados que cocinan pollo a la brasa con gas. Es más barato, claro, pero no mantiene el sabor, y preocupa, porque es por el sabor que es nuestroö. El gerente general de La Caravana, Carlos Meza, opina lo mismo.

AMARILLO ORO
No es la bebida oficial pero sí íla de sabor nacionalö. Los turistas la compran como si de una bebida exótica se tratase. Haber derrotado a las grandes marcas internacionales ha maquillado su fama. En el extranjero la extrañan. Y aquí la hemos asumido con entrañable orgullo porque nos juran que combina con todo. Quizá por eso esta gaseosa amarillo oro, que apareció un 18 de enero de 1935 y coincidió con la celebración del cuarto centenario de la fundación de Lima, posee el 42% del mercado.

El reconocimiento de la Inca Kola escapa el poder de su consumo. En las galerías que venden ísouvenirsí para turistas, los polos con el símbolo de esta gaseosa se venden por montones. Leti, vendedora de una galería ubicada frente a la iglesia Santa Rosa, en el Centro Histórico de Lima, dice que los turistas llegan en grupo y piden sus polos con el logo de íla Incaö. La moda llegó hace tres años, cuando un comerciante de Gamarra les ofreció estos modelos. Se vende una docena cada semana. íSolo que la Inca no nos da nada a cambioö, comenta.

UNA SANTA POPULAR
Su mausoleo es un panteón de agradecimientos por los milagros concedidos. Un rápido cálculo: casi 800 placas por cada pared, un cuarto lleno de estas, cuatro por 800, entonces... más de tres mil.. . A Sarita Colonia la ha canonizado la tradición popular. Los pedidos que le hacen sus fieles son el cumplimiento de modestos milagros: el dinero que falta para el alquiler, la libertad del marido preso, el retorno del amante ido, el cachuelo para pasar el mes, la pronta salida de algún penal.

Sarita Colonia es una ísantaí versátil. Su nombre acompaña las combis asesinas de la avenida Venezuela, los hombros tatuados de requisitoriados delincuentes y el nombre del penal que alberga a los criminales del Callao. Su historia es lo que los demás dicen de ella.

Su aceptación al inicio fue marginal y ahora es masiva. íSarita expresa el último consuelo para gente que sufre mucho. Los que enfrentan la calle para hacer su trabajo, aunque este sea robar, o prostituirse, los que viven al filo de la navaja, en riesgo permanenteö, dice el historiador Gustavo Buntix. Por eso, apuntó el padre Manuel Marzal, ícuando Sarita hace milagros, el pueblo la canoniza sin preocuparse de la opinión de la jerarquía católicaö .

RECONFORTANTE, ENERGIZANTE
De ser una bebida para noctámbulos ha pasado a ser el desayuno de los madrugadores. Solo o con pan. Bueno para los riñones, altamente diurético. Reconfortante y energizante, ípodría ser el Red Bull choloö, dice Gastón Acurio. Solo en el Centro de Lima hay más de 400 carritos móviles que ofrecen este inconfundible mejunje de un sol, resultado de una suma de peruanísimas hierbas: cola de caballo, la gelatinosa linaza, un poco de cebada, algo de boldo, uña de gato, alfalfa y varias gotas de limón.

En la Municipalidad de Lima recuerdan que hace cuatro años decidieron impulsar la presencia de los emolienteros, porque íson parte de la tradiciónö. El año pasado el entusiasmo por este brebaje llegó hasta Arequipa, donde una empresa consiguió envasar y vender esta bebida en botellas de 600 mililitros.

SECRETO DE UN CHOCOLATE
Peso: 30 gramos. Ingredientes: azúcar, maní, leche entera, masa de cacao, grasa vegetal, suero de leche y dos compuestos difíciles de pronunciar (lecitina de soya y poliglicerol). Resultado: un placer desenfrenado, Sublime. Conozco a alguien que de niño hurtó una caja de estos chocolates del cuarto de un tío y se los comió todos. La secreta travesura acabó cuando un mal estomacal, producto de esa sublime orgía, alertó a la familia.

Dicen que las penas con chocolates son menos. Será por eso que en el Perú comemos uno de estos cada tres segundos.

El Sublime apareció en 1926. Ha cambiado de manos y vestidos pero afuera y adentro lo seguimos queriendo con ese desmesurado amor de invierno, que grita que el frío es menos frío con un chocolate al costado y que la soledad puede ser también placentera. Ni cuando llegó a costar un millón de intis, se dejó de comerlo. La nostálgica demanda está presente en Estados Unidos, Europa y Asia. Hasta allá, este chocolate cuadrado lleva un dulce recuerdo de la peruanidad.

UN HUEVO MANCHITAS
Ahora hay otros productos que han empezado a ganar espacio en las calles. Este es tan pequeño que de solo verlo da pereza pelarlo. Esas manchas negras en su corteza tampoco lo hacen muy atractivo. Además, pesa menos que el huevo de una gallina. ¿Qué fue, entonces, lo que lanzó al mercado el huevo sancochado de codorniz? La respuesta me la dio María Samara en una abarrotada calle de Gamarra: íDicen que tiene menos colesterolö. Mientras el huevo de la gallina tiene 7% de grasas, el de una codorniz tiene apenas 0,7%.

Pero no siempre el gusto entra por los ojos (o por la calidad del bocado) sino por los bolsillos. Ahí está otra explicación para que el pequeño huevo haya enamorado el paladar de los mercados populares. Siete huevitos por un sol, tres por cincuenta. Y si el cliente lo pide, uno de yapa. Pero ímanchitasí quiere más: los platos de los restaurantes más sofisticados lo han incorporado entre sus ingredientes.

Los vendedores de estos huevos están por todos lados, deambulando con una diminuta carretilla que alquilan a un sol por día. Solo en La Victoria hay más de 250 de ellos. ¿Sale a cuenta el negocio? Claro, por eso, María no dudó en dejar la venta de tunas por la de estos huevos. íSe venden hasta 800 en un día, eso nos deja como 30 o 40 solesö. Dicen que la producción del ave va en aumento en provincias como Trujillo. Y, aunque se crían codornices en casi todo el mundo, aquí las estamos haciendo cada vez más nuestras. Posted by Picasa

La más antigua de todas


El tiempo no conoce de símbolos ni de viejas nostalgias. Con la más antigua de nuestras banderas se ensañó hasta dejarla hecha jirones. Antes la humanizó tatuándole el cuerpo de arrugas. Luego, cuando la confinaron en un depósito, la humedad de esta Lima gris hizo lo suyo: la seda blanca palideció ahogada. Los insectos que la picaron aparecieron después (siempre lo hacen con el olvido de otros). Casi dos siglos después, su suerte cambiará. El estandarte soñado por San Martín, en una apacible playa de Pisco, que presenció la proclamación de la independencia nacional el 4 de enero de 1821, en Piura, recibirá una cirugía. Será restaurada.
La noticia la dieron hace unos días los directivos del Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, en Pueblo Libre, y el Fondo de Recuperación del Patrimonio Nacional del Banco de Crédito (BCP).

"El grupo cubrirá los gastos de restauración e investigación sobre la procedencia de la pieza", explicó el historiador Carlos del Águila, director del Museo. "El fondo cubrirá todo lo que se necesite para la recuperación física e histórica de la pieza", precisó Álvaro Carulla, gerente de Relaciones e Imagen Institucional del BCP. Se invertirá entre 6 mil y 8 mil dólares.

EL ORIGEN
"Despertó y abrió los ojos. Efectivamente, una bandada de aves de alas rojas y pechos blancos de armiño se eleva a un punto cercano... El héroe se puso de pie.
- ¿Veis aquella bandada de aves que va hacia el norte? - Sí, general, blancas y rojas, dice Cochrane. - Parecen una bandera, agregó Heras. - Sí, dijo San Martín. Son una bandera. La bandera de la libertad que acabamos de sembrar". (Abraham Valdelomar, "El sueño de San Martín".)


La historia escribe que el 21 de octubre de 1820 San Martín oficializó la primera bandera del Perú, pues -reza el decreto recogido por Mariano Felipe Paz Soldán- "era incompatible con la independencia del Perú conservar los símbolos que recuerdan el dilatado tiempo de su opresión".
"El símbolo estaría dividido por dos líneas diagonales, blancos en el extremo superior e inferior, y rojo a los costados. El escudo de armas estaría compuesto por una corona de laurel ovalada, y dentro de ella un sol". Y así fue. Este diseño acompañó la proclamación de la independencia en cada uno de los rincones del país. Y esta fue la bandera que, un buen día de 1917, el historiador Emilio Gutiérrez de Quintanilla, registró en el Museo de Pueblo Libre como la que acompañó la proclamación de la independencia en Piura. "Es la más antigua que se tiene", dice Del Águila. Sin embargo, el historiador Héctor López Martínez recomienda que, para evitar alguna equivocación, sería necesario indagar con técnicas científicas la antigüedad exacta de la tela con la que fue fabricada esta pieza.

Este modelo no duró mucho. El 15 de marzo de 1822, el marqués de Torre Tagle, ante las dificultades en la confección de la bandera, ordenó que se cambiara su diseño, pero mantuvo los colores. La nueva imagen adoptó la forma de una faja blanca transversal acompañada por otras dos rojas. Sin embargo, una vez más el emblema tuvo que modificar su forma. Esta vez la causa fue el parecido con la bandera española. "En ese contexto de guerra, resultó un grave peligro, ya que a la distancia las embarcaciones o tropas de uno u otro bando no podían identificarse claramente", apunta Marcos Garfias Dávila. Así, dos meses después del primer cambio, se oficializó la bandera que hoy flamea en las calles.

LIBERTAD Y UNIÓN
"Muchedumbres inmensas caminaban febrilmente con un ansia infinita de trabajo, y renovación... y cuando todo el pueblo se había elevado, cuando el progreso y la libertad estaban dando su fruto vio extenderse sobre la extensión ilimitada una bandera...".
La más antigua de nuestras banderas es más pequeña de lo que uno imagina: tiene poco más de un metro de largo por medio de ancho. Es también más anémica (los años desangraron al rojo). En el centro, lleva un bordado con hilos de plata (que alguna vez, supone la curadora Maribel Medina, ostentaron un baño de oro) un sol de rostro serio. Y sobre él, una frase: Libertad y Unión. Es esta característica la que, según el director del museo, hace única a esta bandera. "No se conoce otra que tenga esta inscripción", asegura.

Medina explica la degradación acelerada del estandarte. "La seda se quiebra y pierde su pigmentación original porque estuvo sobreexpuesta a mucha iluminación. Por su naturaleza, el material orgánico tiende a degradarse. También se ha identificado un problema de oxidación del tejido. La bandera estuvo expuesta durante mucho tiempo en el antiguo Museo de Historia, en la Casona de la Universidad Mayor de San Marcos continuó en exhibición en Pueblo Libre, hasta que ya no pudo más. "Se la retiró porque su estado era calamitoso. Luego fue llevada a un depósito", explicó Del Águila. Desde hace tres años se encuentra en el área de restauración de textiles de este museo.

ARCHIVO POR ORDENAR
La única verdad histórica de nuestros archivos históricos es que no están archivados. Mucho menos ordenados. Digamos, entonces, que la verdad histórica es más bien una certeza difusa. Se sabe, por ejemplo, que la bandera de la que hablamos es la más antigua de la que se tiene referencia, pero ignoramos fechas. Sabemos qué pasó, pero no cuándo ni cómo ni dónde.
Los datos sobre la llegada de esta bandera a Lima, su ingreso al museo de San Marcos y su posterior registro en el de Pueblo Libre son una suma de imprecisiones.
-¿Por qué tanta ausencia de datos?
- Actualmente estamos apostando por el reordenamiento de los archivos. La información no se ha perdido, está allí, solo que desorganizada. Por eso, durante los últimos años hemos empezado a cruzar y ordenar los documentos. Estamos en la parte prehispánica, cuando lleguemos a revisar todos los archivos, es probable que encontremos documentación administrativa del manejo de nuestro patrimonio. Y ahí encontraremos mucha más información para conocer la historia de este emblema, comentó Del Águila.

Precisó que el apoyo económico de la empresa privada permitirá también hacer una recuperación bibliográfica y documental de las peripecias que acompañaron nuestro más antiguo estandarte. Concluida la restauración, que se estima en cuatro meses, esta pieza será exhibida solo en momentos especiales y no de manera permanente. Dicen que ni siquiera podrá abandonar el país. Su eterna quietud la librará de una mortal condena. Ya no desaparecerá entre jirones. Tiempo y olvido ya no estarán juntos en ella.

jueves, septiembre 07, 2006

La rebeldía se confiesa en Quilca


Y sucede que somos el latido de la tentación
el leve insomnio del pecado
el beso sin prejuicios sosegando el abandono
hilando las sombras
separando la anécdota
de lo improbable del silencio.
Joe Varsot, poeta del asfalto. Una noche, algunas copas, algún lugar de Quilca.

Una envidiable tolerancia los salvó de sobrevivir como tribus errantes. Solo así se entiende cómo, después de haber sido desalojados de tantas calles, punks, góticos, 'subtes', metaleros, trovadores y fanáticos rockanroleros hallaron sin reproches un cobijo en el jirón Quilca. (Si la salsa no se baila aquí es porque nadie pone el disco). Junto con ellos, bohemios irredentos y poetas del asfalto construyeron un espacio para intercambiar sus voces entre vasos de licor. De otro poco de calle se apropiaron los puestos de libros viejos, las tardes de café y personajes de rollos no tan 'rolleros': los 'istas' de la rebeldía. Socialistas y trotskistas. Anarquistas y nacionalistas. Indigenistas y sindicalistas. Alfaomeguistas y comunistas intergalácticos. Aliados y rivales juntos y revueltos. Del odio al amor hay un paso. Quilca es la prueba.

La tolerancia pecaría de absurda si no existiesen puntos en común. En Quilca hay posturas o gustos que no se comparten o tácitamente están prohibidos: el reggaetón y la conformidad con el statu quo. El germen articulador de este espíritu contestatario -dice Herbert Rodríguez, autor de los irreverentes murales que han sellado la cuadra dos de este jirón-- ha sido el Centro Cultural El Averno, desde hace ocho años refugio de la cultura subterránea, de sus jóvenes escritores y sus rabiosas bandas.

Pero en algún momento Quilca comenzó a recibir nuevos visitantes. La delincuencia y las drogas se agazaparon en sus oscuras y desprotegidas esquinas. La calle 'underground' se volvió hostil. Sin un solo policía en la cuadra, los robos se hicieron impunes. Hace poco, su recuperación fue anunciada por la Municipalidad de Lima. Pero las buenas noticias nunca llegan solas. Por esos días, apareció el propietario del inmueble donde hoy funciona El Averno y reclamó la entrega del local. El pedido ha sido aceptado, no había otra. Su director, Jorge Acosta, ha confirmado el adiós a su vieja casa.

PROTESTA AVERNAL
A Jorge la gente lo empuja hace 25 años. Le incitan a hacer cosas que a veces él ni siquiera se da cuenta. "Me dicen, hay que hacer esto, hay que hacer lo otro. Y en medio de mi locura, acompaño la locura de los demás", dice. Así nació El Averno, el centro de la contracultura limeña. "La gente se fue pasando la voz de pronto ya teníamos a cientos metidos en el local, todos querían tocar, todos querían hablar, cada uno tenía su propio rollo la verdad no sé de dónde salió toda esa mancha".

Aunque su llegada a Quilca tuvo más de chiripa que de intención, que fuera él quien fundara este núcleo contracultural no fue casualidad, tampoco un arranque de borrachera. Jorge apareció en este jirón a mediados de los ochenta, luego del desalojo de La Colmena. Tenía 23 años. La primera cuadra de Quilca acababa de convertirse en una calle peatonal. Organizó sus discos y retomó la venta de música subterránea. Con el tiempo la oferta 'underground' se multiplicó en la zona. En las radios bombardeaban con los 'hits' del momento, pero en Quilca se escuchaban las canciones de Ramones, Sex Pistols y The Clash: "Este es un anuncio de un servicio público con guitarra/ ¡Conoce tus derechos! Tienes derecho a no morir /matar es un crimen /de no ser por un policía /o un amigo del poder /Tienes derecho a ser escuchado /estuviste mudo por mucho tiempo".

Fue así que Quilca comenzó a llamar la atención. Y así continuó hasta los noventa, cuando clausuraron los quioscos del tramo peatonal. Otra vez Jorge se quedó sin lugar. A buscar de nuevo. Y buscando halló, en la cuadra dos, una vieja casa abandonada. "¿Por qué no? Manos a la obra y a quitar todo el desmonte y la basura de adentro", dijo.

En ese trance se hizo amigo de Herbert Rodríguez, artista plástico del colectivo Huayco. Se conocían solo de vista pero fue el impulso de los amigos lo que los comprometió a sacar adelante lo que quedaba de esa casona y transformarla en la casa de la movida subterránea. Y así fue. Las bandas de rock no comercial se pasaron la voz. "De un momento a otro estábamos convocando al primer concierto", recuerda Jorge. Herbert se encargó del mural externo. Colores fuertes. Trazos corajudos. Pinceladas que hablan hasta hoy de la marginalidad.

"Aquí han tocado Leusemia, Los Mojarras, Uchpa, PTK (Pateando tu kara). El éxito está en darles presencia a grupos que fueron relegados de otros espacios", explica Jorge. Será por eso que El Averno parece un espacio liberado. Nadie obliga nada a nadie. "Si quieren tocar, ellos hacen sus afiches y se encargan de la convocatoria. Lo mismo con los recitales y las reuniones de discusión. Nosotros solo les ofrecemos el local", insiste.

La tolerancia siempre fue la clave. Por más que las paredes y los graffitis de los baños exhiban códigos y mensajes que llaman al anarquismo, El Averno albergó y promovió las manifestaciones de protesta contra el régimen fujimorista. El espíritu de inconformidad estuvo presente en los murales de Herbert. "Este local apareció porque había una necesidad de expresión por parte de grupos minoritarios de jóvenes, por eso no debería ser el único. Cada distrito debería tener el suyo", dice Jorge.

NOCHE INFIEL
La única fiel es la noche, canta Sabina. Pero en Quilca, la noche suele ser infiel. A los miembros de El Averno les ha sacado la vuelta un sinnúmero de veces. Los delincuentes la han cogido para hacerla su cómplice. En los últimos años el acecho ha sido mayor. Un día a Herbert lo 'bolsiquearon' cuando caminaba hacia la Plaza Francia. "Los choros son como los perros, huelen el miedo", dice Julio Durán, joven escritor miembro del grupo. Ni las galerías están a salvo. En El Averno se han perdido libros y discos. "Los poetas son los choros", bromea Jorge. "Ellos son los misios. Si hay ránkings de autores más leídos, Julio podría ser el más robado", suelta una carcajada, pero luego se pone serio: "falta iluminación y policías".

Municipalidad de Lima ha escuchado el pedido. Ahora que la primera cuadra cambiará de rostro con el funcionamiento del Teatro Colón, se ha previsto colocar más serenos. Mientras estos cambios ocurran, el local de la contracultura deberá buscar otro ambiente. El actual será entregado al dueño antes de enero del 2007.

POESÍA DEL PAVIMENTO
Parques oscuros y calles solitarias /son testigos de los sueños /despertando siempre con el hambre insatisfecho /y el miedo sumergido en mi cuerpo /tan solo queda el silencio (Ricardo 'Mistiko')

En Quilca no solo se encuentran las bandas rabiosas y sus oyentes. También confluyen los poetas de la calle. Poetas pobres y rebeldes que vuelan por algún sórdido huarique. Poetas de eso que han denominado contracultura. Richi 'Lakra' es uno de ellos. De día es padre de dos niñas y por la noche, un poeta libre en busca de nuevos versos que publicar en el 'fanzine' (folleto) que dirige: "Poetas del Asfalto".
En esas páginas, Ricardo Vega o Richi 'Lakra', como firma y como todos en Quilca lo conocen, puede contar las veces que ha caído borracho en ese frío asfalto, hablar de los grupos que lo han enamorado en sus días insomnes, despotricar contra Daniel F por "llamarse subterráneo cuando hace tiempo dejó de serlo" o reivindicar la obra de Bukowski. A pesar de su frágil apariencia --delgado, miope y mirada tierna-- los versos de Richi son como flechas venenosas contra el orden establecido.

La poesía hecha en Quilca habla en bruto. Una realidad sórdida, pesada, ataviada de rabia. "¿Si cierran el Averno, a dónde nos vamos a ir?", se pregunta Richi.
Esta cultura 'quilqueña', de la que hablan Jorge y Herbert, va más allá de la movida subterránea y los versos punzantes de sus poetas. En este jirón reside el bar Queirolo con sus incomparables sánguches de jamón del norte, el Bulevar de la Cultura, donde la venta de libros viejos se confunde con la de los piratas, también están los vendedores de viejas revistas y sus infaltables canillitas.

Julio Domínguez es canillita y, a la vez, la referencia histórica más cercana de todos los cambios que este jirón ha experimentado. Cincuenta de sus 77 años se ha dedicado a vender periódicos en la esquina de Quilca con el jirón Camaná, mucho antes, incluso, de que la primera cuadra fuera convertida en peatonal. "Antes era más tranquilo", dice don Julio. Su recuerdo no suena a queja. "Solo son tiempos distintos", insiste.

En su estante, además de las viejas revistas, están las publicaciones de Jota Lee, el antólogo marginal de frases y chistes filosos como el cuchillo que el ingenio ha hilvanado en noches turbulentas: Deje volar su imaginación, fume dinamita; Si quieres que tus sueños se hagan realidad no duermas; el mundo está lleno de fracasados bien educados.

En otra de esas viscerales selecciones se registran los porqué esparcidos por la 'radio bemba' luego de varios vasos de cerveza encima: ¿Por qué le dicen revista "Caretas"? Porque de lejos parece "Gente". ¿Por qué cajero automático? Porque trabaja las 24 horas. ¿Por qué cemento? Porque bebe hasta quedar duro. ¿Por qué lunes? Porque nadie quiere que llegue.

Así es Quilca, donde leer y tomar va a cuenta tuya y reír a cuenta del anfitrión. Pero también es posible recordar o, simplemente, coleccionar. La dosis de nostalgia hacia las monedas, estampitas, héroes o antihéroes de plástico se encuentra al extremo izquierdo, en el jirón Camaná. Wilfredo Guadalupe vende allí muñecos de Mafalda, Astroboys y Topo Gigio hasta las últimas versiones de los juguetes de Star Wars. Un puesto dedicado a la infancia ida o la pasión por la colección. No es el único, pero sí el más antiguo. ¿Acaso los 'subtes' no tuvieron infancia?
Nadie sabe con exactitud qué pasará luego de la remodelación. La Municipalidad de Lima se ha comprometido a no afectar el espíritu de la calle. Por ahora solo se sabe que donde hoy se encuentra El Averno se levantará un centro comercial. Pero, como el amor, que nunca muere y solo cambia de lugar, Jorge dice que está en busca de un nuevo local. ¿Y si no lo encuentran? No responde. Silencio.